Camina plena a cada paso.
Pasto, hierba, margaritas.
Patos que salen al camino,
sorpresa y palabras de saludo
se mezclan con los graznidos.
Allá, a unos pasos,
¿Muchos?, ¿pocos?
la laguna.
Los patos, en fila, se alejan,
se zambullen, aletean.
Un cerco los separa.
Ella que mira con su mirada intensa.
Yo que me debato entre mirar el paisaje,
remanso en medio de los avatares,
y mirarla mirar.
Me decido por lo segundo:
mirarla mirar.
Ella, que mira como quien mira por primera vez.
¿lejos?, ¿cerca?
hay un cerco.
Desea traspasarlo,
mira como pidiendo permiso.
Inicia su pasaje hacia el otro lado.
Yo le digo: “no se puede, hay un cerco”.
Y ahora, me pregunto, si acaso no será eso la
libertad,
Mirar los patos y traspasar el cerco.
*Foto: Tula Faraone

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